Evita pulir tus suelos constantemente

Evita pulir tus suelos constantemente

A todos los que tenemos suelos de mármol o granito nos gusta verlos como el primer día, con ese característico brillo espejo y ese bonito acabado que aporta tanto limpieza como estilo a toda la casa. Para mantener estos resultados, es necesario pulir los suelos cada cierto tiempo, cada uno o dos años aproximadamente. Pero como bien sabréis, pulir los suelos es una tarea pesada que requiere maquinaria, tiempo y dinero. Para poder aplazar el tener que pulir los suelos y mantener durante el máximo tiempo posible los resultados del pulido de suelos es necesario un cuidado y mantenimiento frecuente.

Para ello es recomendable un limpiador especial que además de acabar con la suciedad, no sea agresivo, no deje manchas y realce el brillo natural de las piezas. El LIMPIADOR ABRILLANTADOR PARA MÁRMOL Y GRANITO es perfecto para las limpiezas habituales de nuestros suelos pulidos. Ya que limpia en profundidad e hidrata además de ser un eficaz protector antimanchas. Además contrarresta el efecto resbaladizo del pulido de suelos, puesto que deja una capa antideslizante que evita los peligrosos resbalones.

Otra opción para mantener el brillo sin necesidad de pulir los suelosfrecuentemente es darles un tratamiento de cera. Para ello, podemos utilizar CERA BRILLO de Monestir. Se trata de un tratamiento específico para proteger y restaurar el brillo de las superficies de mármol, terrazo y granito. Además, no necesita maquinaria como el pulido de suelos y es muy fácil y cómodo de aplicar. Después de una limpieza habitual y con la superficie seca, hay que aplicar CERA BRILLO sin diluir con una fregona, así de rápido y sencillo.

Con la gama de productos Monestir para suelos de mármol y cerámica, no tendrás que volver a pulir tus suelos frecuentemente y podrás mantener su brillo y acabado original como el primer día.

Elige el tratamiento perfecto para tus suelos

Elige el tratamiento perfecto para tus suelos

Cuando se trata del mantenimiento de nuestros suelos, solemos dar prioridad a la limpieza. Evidentemente una limpieza adecuada es fundamental, pero no por ello es el único cuidado que debamos tener. Manchas incrustadas, humedades, verdín, falta de brillo…
Nuestros suelos son vulnerables a muchos tipos de agresiones y es fácil que presenten un deterioro prematuro si no les damos un tratamiento adecuado. Para prevenir estos problemas, debemos elegir cuanto antes un buen tratamiento que se adapte a nuestros suelos.

Cómo elegir el tratamiento apropiado

En primer lugar, debemos escoger un tratamiento específico para el material de nuestros suelos. En la gama Rústica Monestir encontrarás dos clasificaciones de protectores: tratamientos para suelos de materiales arcillosos y tratamientos para suelos de materiales pétreos. Por otro lado, debemos tener en cuenta si se trata de pavimentos de interior o de exterior, de esta manera podremos elegir el tratamiento idóneo para nuestros suelos.

Los tratamientos para suelos de materiales arcillosos están diseñados para proteger los pavimentos de barro cocido, terracota y ladrillo cara vista. Este tipo de superficies presentan bastante porosidad, por lo que son muy vulnerables tanto a las manchas como a las agresiones derivadas de las humedades. Los protectores antimanchas Monestir no solo evitan que los suelos absorban las manchas, sino que también protegen los pavimentos desde dentro, ya que penetran en profundidad, consolidando de esta manera cada pieza y evitando su desgaste.

Por su parte, los tratamientos para suelos de materiales pétreos están destinados para superficies de piedra y pizarra natural, cemento, microcemento, hormigón impreso, mosaico hidráulico, gres poroso y mármol envejecido. Este tipo de materiales son muy vulnerables a ciertos agentes químicos, así que necesitan unos productos muy específicos para su limpieza y tratamiento. Los protectores antimanchas Monestir son muy hidratantes, así consiguen consolidar las piezas y proteger nuestros suelos de cualquier tipo de mancha, facilitando de esta manera su limpieza.

Cómo limpiar manchas difíciles del suelo

Cómo limpiar manchas difíciles del suelo

Generalmente nuestros suelos se manchan de restos de comida o bebidas, un tipo de manchas que solemos limpiar enseguida y con gran facilidad. No obstante, en ocasiones nos enfrentamos a manchas muy incrustadas que son difíciles de limpiar. Entre las más complicadas, están las manchas de pintura. Es habitual que protejamos nuestros suelos cuando vamos a pintar las paredes de una habitación, pero a veces es inevitable que caiga pintura al suelo y nos demos cuenta mucho tiempo después, cuando la mancha ya se ha secado y es muy difícil de limpiar.

Asimismo, otro tipo de manchas difíciles de limpiar, son las manchas de aceite que se dan dentro del garaje. A veces, nuestro coche o moto pierden aceite del motor y manchan el suelo de nuestro garaje, pero no solo eso, sino que aunque sea una mancha muy pequeña, si la pisamos sin querer y luego entramos a casa, ya habremos manchado inevitablemente nuestro suelo interior.

Para no dañar nuestros suelos con dichas manchas o posteriormente dañarlo durante la limpieza con productos agresivos; te recomendamos un producto que respete tus suelos y que sea de sencilla y rápida aplicación para no estar perdiendo el tiempo.

Este producto es Sanigel, un potente limpiador desengrasante de manchas domésticas. No emite vapores, así que puedes utilizarlo tanto en tus suelos de exterior como de interior. Para limpiar las manchas de tu suelos, debes diluir Sanigel en un cubo de agua y extenderlo con una fregona sobre las manchas. Solo tendrás que esperar 5 minutos para que Sanigel actúe y disuelva las manchas. A continuación hay que frotar suavemente con un estropajo y aclarar abundantemente con agua. Para finalizar, eliminaremos cualquier residuo con la fregona.

Recuerda que puedes utilizar Sanigel sobre una gran variedad de suelos: pizarra, piedra, hormigón, mosaico hidráulico, barro, cerámica esmaltada, mármol envejecido y gres rústico.