Tras el período de obras llega el momento de la limpieza. Todo está lleno de restos de obra, polvo, manchas de óxido, etc. Enseguida recogemos todos los restos y comenzamos la limpieza con nuestros productos habituales; pero tras la primera pasada vemos que todo vuelve a llenarse de polvo, las manchas no desaparecen y la limpieza parece no tener fin. Entonces nos empezamos a preguntar si no necesitaremos una limpieza profesional.

Esta situación ocurre porque no estamos utilizando los productos adecuados. Necesitamos productos propios de una limpieza profesional. Y no, no por ello requieren de un uso especial ni están fuera de nuestro alcance. Gracias a la gama rústica de Monestir podemos utilizar productos domésticos de uso sencillo y obtener resultados propios de una limpieza profesional.

Para realizar una limpieza profesional sin apenas esfuerzo necesitaremos Sanet, un producto específico para eliminar los restos de obra. Es apto para suelos y fachadas de piedra, mármol no pulido o envejecido, pizarra, barro, gres rústico y cerámica esmaltada. Se trata de un eficaz limpiador quitacementos y antisalitre que acaba con los residuos propios de las obras.

Restos de mortero, cemento o manchas de óxido y salitre son eliminadas fácilmente gracias a Sanet, que actúa sin deteriorar las superficies tratadas. Para comenzar con la limpieza necesitaremos una fregona y un cepillo o estropajo. La cantidad necesaria de Sanet es una parte en cinco de agua.

Después de despejar la fachada o barrer el suelo, extendemos Sanet con una fregona y dejamos actuar durante unos segundos. A continuación frotamos con el cepillo o estropajo y posteriormente aclaramos y retiramos cualquier tipo de residuo con la fregona. Así de sencillo podemos realizar nosotros mismos una limpieza profesional, y sin más complicaciones podremos ver los resultados de la obra cuanto antes.